Días de carnaval
Días de carnaval
Como casi todos los días, cuando tocó el timbre salimos al patio a jugar a las cartas, pero algo era distinto: estábamos solos. No sabíamos dónde estaban los demás compañeros, pero no le dimos mucha importancia.
Al poco rato de empezar la partida, empezamos a oír unos ruidos muy extraños en la cocina, y decidimos asomarnos para ver qué sucedía. Nos quedamos atónitos al descubrir que la comida se estaba haciendo sola.
—¿Habéis visto esa sartén?- nos gritó Pedro asombrado.-¡Se está moviendo sola!
Cuando entramos a la cocina para ver las cosas con más detenimiento, de repente, se escuchó un ruido brusco cerca de allí. Seguidamente se empezaron a oír pasos, pero un poco más suaves y tranquilos que el ruido anterior. Al darnos la vuelta, vimos a un señor con una larga capa azul junto a un gorro puntiagudo, una larga barba blanca y una varita que tenía en la mano, con la que manejaba los utensilios de cocina.
—Hola, soy Merlín, el nuevo cocinero.- dijo sonriendo.
—¿Y dónde están todos los niños?- preguntó uno.
—¿Y los profesores?- añadió otro.
—Han ido al gimnasio a ver una película.- dijo el cocinero.
—¿Y el cocinero de antes?
Entonces, el cocinero se quitó el gorro y la barba postiza. Los alumnos empezaron a reír junto al cocinero y empezaron a subir los demás jóvenes que estaban en el gimnasio, casi todos disfrazados, pues era la semana del carnaval.
